La Pesadilla del Gato Negro
Simple derroche de sentimientos y pensamientos... Algo de lo que el mundo genera en mí y de como lo interpreto...
jueves, 21 de agosto de 2025
Podré bloquear mis oídos a la queja de mi hermano, negarle el contacto, disfrazar el putrefacto olor y sabor a inequidad de la sociedad, o incluso cegar mis ojos para que solo vean la burbuja de mi subjetividad. Pero si algo humano sigue residiendo en mi alma vibrará con el dolor que mi ignorancia causa en el otro.
domingo, 3 de febrero de 2013
Adiós Amor Eterno
De aquel día de catarsis recuerdo específicamente dos frases, aquellas que me llevaron a iniciar una nueva vida al aceptar y expresar en palabras lo que llevaba en mi interior:
- ¿Pero que es lo que sientes, o extrañas de mí?
- Es todo y a la ves no es nada. No me pidas definir por qué te sigo amando, simplemente lo sé. Te convertiste en la fuente de todos mis sentimientos, y no es por los recuerdos, no es por las expectativas, no es por tu personalidad, es por todo esto, mucho más y quizás nada de ello al tiempo. Es quizás tu alma; la mía vibra y se regocija cerca a la tuya, se siente completa, feliz, y la única explicación o definición que puedo dar a todo esto es que TE SIGO AMANDO.
- No lo hagas más, entiende que para mí eres inolvidable, sí, pero tengo la certeza de que entre los dos jamás volverá a pasar nada.
- No creas que no lo sé. Cada día que pasa me va quedando más claro, y sin embargo lo que siento no cambia, se mantiene firme, incansable. No es cuestión de olvidar, eso claramente no es posible ya que sería borrar la mitad de mi vida e ignorar lo que en algún momento fue mi sueño, amé y aún amo... con un amor no de pareja, quizás ya evolucionó más allá de eso.
Doy gracias al cielo por cada segundo, cada mirada, cada sentimiento que me llevaron a vivir contigo algo tan maravilloso y puro, que me trajeron a sentir lo que por ti siento.
Nuestra historia no está limpia, lo sé. Manchada de incertidumbres, de falta de juicio y quizás de inmadurez emocional.
Entender lo que sentía era imposible, me daba temor cada día porque vivíamos un cuento de hadas, como tu muy bien lo dijiste, y la ilusión de vivir así era demasiado imposible a mi razonar... tratar de razonar los sentimientos, que mala costumbre la mía en aquel tiempo.
Ahora he aprendido a dejarme inundar de los sentimientos y explotar en mi interior; ya no tengo miedo de sentir y por tanto solo vivo el presente, sin sufrimientos, sonriendo al pasado y al futuro por igual.
Adiós amor eterno, seguiremos adelante como espectadores de la vida del otro, buscando y encontrando la felicidad en otros horizontes y viviendo un amor más sólido en una nueva vida, gracias a los cimientos que aprendimos en esta que ahora dejamos atrás.
jueves, 31 de enero de 2013
Amistad donde hubo amor
Amistad donde hubo amor? No realmente...
Es la pantomíma, la hipocrecía de quien aún ama, con el único objetivo de intentar mantener un lazo que ya se rompió en alguna de sus puntas.
Es la resignación de sentirte impotente al no poder ser participe directo de la vida de la persona que una vez amaste, y tener que sentir suficiente el enterarte de las cosas básicas, de los problemas superfluos y de las decisiones sin repercusión.
Es la creencia equivoca de quien dejó de amar en que el amor vuelve al estado básico de la amistad de donde nació, y asumir que es suficiente para las dos partes.
¿Cómo compartir una verdadera amistad en la que apoyas y eres pilar firme ante las decisiones que van en contra de tu sentimiento más puro?
¿Cómo verle sentido a una conversación sobre las metas, los anhelos y los sueños que simplemente cambiaron de dueños y de participantes al disolverse la unión?
¿Cómo ignorar ese deseo, esa presión en el pecho, de volver a lanzar al aire un TE AMO al verla, al hablar por teléfono o al intercambiar mensajes?
Simplemente es racionalmente ilógico y prácticamente inútil... pero por el amor que le tienes a esa persona lo intentas, ignoras tu sentir y solo buscas su felicidad, que muy probablemente ya no está a tu lado...
Y le metes ahínco, le das ánimos a las decisiones más radicales que toma, te dejas salpicar de su felicidad sin tí para animarte a vivir sin ella.
jueves, 10 de enero de 2013
Desesperanza en el corazón
Es un desespero latente. Ya no queda nada que intentar, nada que proponer, nada que desde mi lado pueda hacer. Solo tú tienes la decisión, y ya fue una decisión tomada...
Abandonar definitivamente el barco de mi vida, para tomar un rumbo diferente, quizás el mismo que tendría de no haberte conocido, y sin embargo no cambiaría ni un instante de lo vivido a tu lado. Es lo que lo hace difícil: no es simplemente cambiar mi actitud, son mis metas, mis sueños (los nuestros), grandes porciones de quien soy, o quien quería ser a tu lado.
Una amiga hace poco me recordó que un día al hacernos presentar en una materia en la universidad nos preguntaron como nos visualizábamos a un futuro cercano, y yo respondí sin dudarlo: "En tres años estaré casado con la mujer que amo y estaremos organizando nuestra familia juntos".... que ilusión tan grande la que tenía en aquella época, que ilusión tan grande que no ha dejado de crecer hasta el punto de sofocarme y haberse convertido en lo que no me deja ver más allá. Poco después de eso te propondría matrimonio a modo de juego, casual, solo por saber que tan posible era dejar crecer la ilusión, y creció con tu respuesta afirmativa... luego lo haría de manera formal, o eso esperaba...
Pero todo era un juego, un "tire y afloje" en el que dudábamos del futuro, pues simplemente da miedo aventurarse en él; procurábamos comprometernos sin realmente hacerlo, permitiendo que se crearan vacíos en la relación y llevando finalmente todo a un irremediable final.
No puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde eso y aún mis sentimientos no hayan cambiado en lo más mínimo, y peor aún se hayan encapsulado en lo más profundo de mi corazón, de donde no los he podido arrancar ni han querido ceder.
Este mismo tiempo ha llenado el resto de mi corazón de divagaciones, dudas, reclamos sin hacer, frases inconclusas, una maraña de sentimientos irreconocible que solo puedo rotular como: Odio. Y no es hacia ti NO, ¿como odiar a la persona que más he amado en mi vida?... es al hecho de saberme sumergido en un pozo sin fondo y aún así no tener la fuerza para salir; es el reconocer en mí el dolor de haberte perdido, pero no tener la serenidad para tomar otro camino; es simplemente odio a quien soy sin ti.
Abandonar definitivamente el barco de mi vida, para tomar un rumbo diferente, quizás el mismo que tendría de no haberte conocido, y sin embargo no cambiaría ni un instante de lo vivido a tu lado. Es lo que lo hace difícil: no es simplemente cambiar mi actitud, son mis metas, mis sueños (los nuestros), grandes porciones de quien soy, o quien quería ser a tu lado.
Una amiga hace poco me recordó que un día al hacernos presentar en una materia en la universidad nos preguntaron como nos visualizábamos a un futuro cercano, y yo respondí sin dudarlo: "En tres años estaré casado con la mujer que amo y estaremos organizando nuestra familia juntos".... que ilusión tan grande la que tenía en aquella época, que ilusión tan grande que no ha dejado de crecer hasta el punto de sofocarme y haberse convertido en lo que no me deja ver más allá. Poco después de eso te propondría matrimonio a modo de juego, casual, solo por saber que tan posible era dejar crecer la ilusión, y creció con tu respuesta afirmativa... luego lo haría de manera formal, o eso esperaba...
Pero todo era un juego, un "tire y afloje" en el que dudábamos del futuro, pues simplemente da miedo aventurarse en él; procurábamos comprometernos sin realmente hacerlo, permitiendo que se crearan vacíos en la relación y llevando finalmente todo a un irremediable final.
No puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde eso y aún mis sentimientos no hayan cambiado en lo más mínimo, y peor aún se hayan encapsulado en lo más profundo de mi corazón, de donde no los he podido arrancar ni han querido ceder.
Este mismo tiempo ha llenado el resto de mi corazón de divagaciones, dudas, reclamos sin hacer, frases inconclusas, una maraña de sentimientos irreconocible que solo puedo rotular como: Odio. Y no es hacia ti NO, ¿como odiar a la persona que más he amado en mi vida?... es al hecho de saberme sumergido en un pozo sin fondo y aún así no tener la fuerza para salir; es el reconocer en mí el dolor de haberte perdido, pero no tener la serenidad para tomar otro camino; es simplemente odio a quien soy sin ti.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Delirio
DELIRIO
Que me dieras el beso que atesoras,
excelso sentimiento que te guardas
sencillo juntar de labios y de almas,
volcándose en los hechos las palabras.
excelso sentimiento que te guardas
sencillo juntar de labios y de almas,
volcándose en los hechos las palabras.
Ser el motivo por el que sonríes
con gesto angelical solo a mi mires
que como yo hago, así por mí delires
y solo a mí tu corazón confíes.
con gesto angelical solo a mi mires
que como yo hago, así por mí delires
y solo a mí tu corazón confíes.
Tener la oportunidad del destino
un evento mágico en el camino
donde podamos entrelazar manos
un evento mágico en el camino
donde podamos entrelazar manos
Pero quien soy para merecer esto
si apenas sabes cómo es que te pienso
y cargo solo con el sentimiento
si apenas sabes cómo es que te pienso
y cargo solo con el sentimiento
martes, 27 de noviembre de 2012
Estúpido, estúpido, estúpido ser...
Estúpido, estúpido, estúpido
ser...
¿Por qué? ¿Por qué late estrepitosamente mi corazón? ¿de que está
lleno? ¿por qué lo siento vacío? ¿realmente puedo vivir como estoy? ¿o solo veo
pasar los días sumido en mi locura? ¿es realmente locura?
Amar con el alma y ser amado de igual forma, que este amor sea
imperecedero, inquebrantable, que me llene de libertad y de gozo, de esperanza
y de felicidad.
Aquella felicidad verdadera que ante los problemas se entusiasma
por el reto, que ante el cariño se fortalece y se acobija, que ante la
normalidad de cada día mantiene su energía y su brillo.
Pero ¿quién soy yo para recibir semejante bendición? ¿acaso toda
persona puede alcanzar el amor?
Es realmente el vacío en mi corazón la necesidad de una persona a
la cual darle amor o será en realidad impotencia de expresarlo a mi propio ser
y a mi actuar lo que no me permite ver mas allá, lo que me bloquea y me llena
de ilusiones, que son puros espejismos y solo hallo dolores.
Por qué he de buscar el reconocimiento en los demás? me considero
un buen estudiante, buen hijo, buen amigo hasta donde he podido, pero mi alma
sigue llorando por abrirse al mundo mientras se reprime por el frío y
el dolor que presenta la vida.
Hasta cuando seguiré siendo tan estúpido, hasta cuando lograré ver
realmente a mi alrededor, hasta cuando tendré que esperar para entender mi
corazón, hasta cuando tomare las riendas y afrontaré el dolor?
Pd. Escrito el 5 de Abril de 2010 a las 3:06 pm...
Análisis Sentimental
Conocer a los demás, conocerme
a mí mismo son dos cosas que van de la mano. La pregunta es ¿que tanto se puede
lograr?
¿Es acaso esto necesario para llegar a amar realmente?
Conocerme a mí mismo me permite predecir mi actuar, controlar mis
emociones y evitar algunas situaciones. Sin embargo conocerme completamente es
imposible y lo que me genera son falsas seguridades, me estanca y supone una
habilidad para esconder lo que siento y para actuar como otros desean pudiendo
convertirme un ser hipócrita y deshonesto, cosa que no deseo.
Lo mismo ocurre al conocer a otros, ya que vemos de los otros lo
que estos nos dejan ver. Cuando alguien guarda lo que siente, se guarda las
razones de sus propias acciones, no permite al otro que lo entienda y
comprenda, anula toda conexión afectiva, lo cual en algunos casos, como lo es
para mí, genera una gran curiosidad.
A mi modo de ver, el mundo debería ser una hoja de papel que
todos pudiéramos leer y entender, o al menos aquella parte de este
donde nos vemos sumergidos. Es por ello que procuro ser abierto y comprensivo,
aunque no puedo evitar ser calculador y absurdamente analítico.
Tan extremo es este análisis a veces que me obsesiono por los
detalles, por las expresiones, por los escenarios, obviando muchas veces que
todos somos humanos, y que por más que lo queramos evitar, no solo actuamos
racionalmente sino instintivamente y otras tantas impulsados
por influencias externas.
Es en este pequeño grupo de formas de actuar en que mi yo
calculador se regocija y engríe, pues es muy común que mis comentarios tengan
un fin fijo pero con doble sentido, ambigüedades poco o muy notorias,
según mi conveniencia, en búsqueda de la respuesta influenciada a la que
someto al que me escucha o incluso haciéndole creer que la mía fue de
igual tipo.
Es quizás por esto que alimento mi locura pues suelo analizar las
conversaciones, como si las emociones que esconden pudieran ser extraídas de
una única palabra, de un único gesto, y muchas veces así es.
Cuan peligroso me es esta actitud ante la vida se puede ver ante
una conversación en la que me empeño en participar al notar la hipocresía, la
indiferencia, o el repudio por parte de mi interlocutor, solo para darle
motivos reales o buscando eliminar sus cotas metales al manifestar tales
sentimientos. Sin embargo este proceso me destruye emocionalmente, mientras
racionalmente me fortalece y me llena.
Aplicad todo lo anterior a los sentimientos que se creen
correspondidos y veréis cuan dolorosa puede resultar una mirada baja,
un simple sonreír de lado, un pestañeo largo acompañado de una ligera
respiración, para hacer que mis emociones exploten en duda, en desespero y mi
curiosidad se convierta en el cuchillo que busque extraer las respuestas que
apuñalan mi ser; por más que mi yo analítico prevea todo el escenario y reconozca
las motivaciones del actual ajeno, mi yo sentimental se retuerce y llora, no
cree, se bloquea e idealiza mis relaciones con el mundo de aquella forma
proteccionista que tanto daño me hace...
Pd. Escrito el 6 de Abril de 2010
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